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miércoles, 19 de agosto de 2026

MEZCLA DE MARAVILLA Y PRESENCIA INEXPLICABLE



 Había llegado a Stanford después de que las olas de su novela debut la arrojaran a las playas de cierto prestigio impetuoso, en un momento en el que ser “mujer y de color” constituía, en el vademécum del racismo bondadoso de Estados Unidos, una forma de capital. Las universidades compartían valores esenciales con los zoológicos clásicos, donde la diversidad marcaba su atracción y prestigio; en su rol de latina sobreeducada en plena administración Trump, Mona experimentaba su sereno cautiverio como una forma de libertad. A todos los doctorandos se les preguntaba, al ingresar, por su ethnicity: Mona había clickeado, debajo de Hispánica, Indígena y debajo había tipeado Inca, pensando que anclar su persona a un brutal y exquisito imperio del que tan poco se sabía era el antifaz ideal para el baile de máscaras tribales de la universidad. Aunque había nacido en Perú, en cualquier otra circunstancia le hubiera parecido delirante asumirse de ascendencia incaica, así como tampoco hubiera dicho de sí misma, antes de llegar a Estados Unidos, que era una “persona de color”.



  Tenía el glamour de ser un animalito en extinción, como si su misterioso ADN fuera una lujosa diadema nacarada y la universidades elite fueran arcas masivas navegando el diluvio de Estados Unidos, llevando heroicas su misión de albergar dos de cada, aunque en rigor Mona se sentía más bien una sirena, mezcla de maravilla y presencia inexplicable cuyo destino real era vivir bajo el agua, flotando junto a los muertos. Por lo demás, no podía evitar sentirse una observadora
externa, una sirena turista: todo el asunto le parecía una burocracia más o menos pintoresca, y la elección de subtipos raciales debajo de hispánica era obligatoria.

POLA OLOIXARAC - "Mona" - (2019)


Imágenes: Alejandro Aguilar Canela

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