Desapegos y otras ocupaciones.

viernes, 19 de junio de 2026

LOS PIES NO SE ESTABAN QUIETOS NUNCA



 La sangre divina fluye de forma diferente en cada uno de los hijos de los dioses. La voz de Orfeo hacía llorar a los árboles. Heracles mató a un hombre de una palmada en la espalda. El milagro de Aquiles era la velocidad. Después de la primera lanzada, mis ojos eran incapaces de seguir su planta. Daba vueltas, avanzaba y retrocedía a una velocidad fulgurante. El asta daba la impresión de nacer en sus manos y la punta oscura y grisácea parecía la lengua de una serpiente. Los pies no se estaban quietos nunca, rozaban el suelo como los de una bailarina.

   Me quedé observando, incapaz de moverme. Apenas respiraba. Su rostro inexpresivo estaba en calma, no denotaba esfuerzo alguno. Sus movimientos eran tan precisos que apenas si había podido ver los hombres imaginarios contra los que había combatido, diez o tal vez veinte, atacándole por doquier. Dio un salto y lanzó un movimiento de guadaña con la lanza mientras desenfundaba la espada. Después empezó a maniobrar con ambas armas, moviéndose con la soltura de un pez entre las olas.



   De pronto, se detuvo. En la silenciosa atmósfera vespertina pude escuchar el sonido de su respiración, apenas más fuerte de lo normal.

   —¿Quién te ha enseñado? —pregunté. No sabía muy bien qué otra cosa decir.

   —Mi padre…, un poco.

   Un poco. Casi me daba miedo.

   —¿Y nadie más?

   —No.

   Me adelanté un paso.

   —Lucha conmigo.

   Profirió un sonido muy similar a una risotada.

   —No, claro que no.

   —Lucha conmigo.

   Me sentí como si estuviera en trance. Su padre le había entrenado un poco. El resto era… ¿Qué? ¿Divinidad? Aquello era lo más divino que había visto en toda mi vida. Ese sudoroso arte nuestro de trocear al prójimo era hermoso cuando lo realizaba él. Comprendí por qué su progenitor no le dejaba luchar a la vista de los demás. ¿Cómo iba a enorgullecerse un hombre normal de su habilidad en el combate cuando había aquello en el mundo?

MADELINE MILLER - "La canción de Aquiles" - (2011)


Imágenes: Zachary Eastwood-Bloom

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