Desapegos y otras ocupaciones.

domingo, 31 de mayo de 2026

CREO QUE DEBERÍAMOS DEJAR DE DORMIR JUNTOS

 



Por eso recibí bien su propuesta de dormir separados; si no me lo hubiera pedido ella, lo habría acabado sugiriendo yo. Una noche, estando en la cama juntos ya a oscuras, todavía ella despierta y yo sin poder dormir como de costumbre, se giró hacia mí y me habló, lo dijo sin rodeos: creo que deberíamos dejar de dormir juntos. Esperó unos segundos y, ante mi falta de reacción, al no mostrar yo sorpresa ni malestar, siguió hablando: me dijo que así tal vez dormiríamos mejor, que llega un momento en que uno duerme mejor solo, que nuestra cama no era muy grande, teníamos temperaturas corporales opuestas y así podríamos usar edredones de grosor al gusto de cada uno y no tendría ella que pasar frío ni yo destaparme por calor; teníamos horarios diferentes de acostarnos y levantarnos, yo leía en la cama y le molestaba la luz, yo me movía mucho y me levantaba en mitad de la noche y la despertaba, yo roncaba a veces, cosa que creo que no era cierto pero ella siguió dando motivos más o menos razonables hasta soltar la excusatio non petita: en ningún momento yo le planteé temor alguno de que una separación de lechos pudiera poner en riesgo nuestro futuro como pareja, pero ella debía de traer la conversación ya ensayada, quizás imaginada en alguna noche de no dormir, quizás ella también últimamente insomne sin contármelo: me dijo, sin yo necesitar la aclaración, que dormir separados no significaba que nos separásemos como pareja, no era un primer paso para después pedirme un divorcio total, al contrario: dormir en habitaciones diferentes podía ser una oportunidad para revitalizar la pareja, podía favorecer el deseo y renovar la intimidad, lo había leído en algún artículo,



prometió que lo buscaría al día siguiente y me lo compartiría: sleep divorce se llamaba la tendencia, divorcio del sueño, la palabra divorcio no debía asustarme, lo practicaban cada vez más parejas, no sé qué actriz famosa había contado que su marido y ella llevaban años durmiendo en habitaciones separadas sin por eso quererse menos, la clase alta lo había hecho siempre, históricamente solo dormían juntos los pobres por no tener más camas o más habitaciones, había psicólogos que lo recomendaban para un óptimo descanso, y por tanto podía mejorar la relación, las parejas se volvían menos irritables tras una noche de buen dormir, no había reproche ni resentimiento hacia quien sí descansaba bien, incluso servía para recuperar la vida sexual, las parejas que duermen separadas tienen más sexo, no compartir cama no significa en realidad nada, una amiga suya lo había probado con su marido y les iba muy bien. Inma se esforzó por convencerme sin necesidad, me pareció una idea magnífica separar nuestras noches, supongo que íntima e inconscientemente yo ya no quería dormir con ella, o no quería no dormir con ella, quizás las parejas comienzan a resquebrajarse por la noche cuando uno de los dos deja de dormir, sin que esté clara la relación casual, si duermes mal porque tu matrimonio se está acabando, o tu matrimonio se está acabando porque duermes mal.

ISAAC ROSA - "Las buenas noches" - (2025)


Imágenes: Virginia Mori

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.