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miércoles, 14 de enero de 2026

¿POR QUÉ ESTÁ SENTADO CON LA GENTE DE COLOR?

 



En un rincón alejado de la plaza, los negros estaban sentados en silencio bajo el sol comiendo sardinas y galletas saladas, entre los aromas, más intensos, de Nehi-Cola. El señor Dolphus Raymond estaba sentado con ellos.

   —Jem —dijo Dill—, está bebiendo de una bolsa.

   Efectivamente, el señor Dolphus Raymond parecía estar haciendo eso: dos pajitas amarillas iban desde su boca hasta las profundidades de una bolsa de papel marrón.

   —Nunca había visto a nadie hacer eso —murmuró Dill—. ¿Cómo no se le cae lo que hay dentro?

   —Dentro tiene una botella de Coca-Cola llena de whisky —se rio Jem. Lo hace para no alarmar a las señoras. Le verás dando sorbos toda la tarde, se irá durante un rato y volverá a llenarla.

   —¿Por qué está sentado con la gente de color?

   —Siempre lo hace. Le caen mejor que nosotros, creo. Vive solo cerca de los límites del condado. Tiene una mujer de color y muchos hijos mestizos. Te enseñaré a alguno de ellos si los vemos.

   —Él no parece gentuza —dijo Dill.

   —No lo es. Es dueño de toda una ribera del río, y proviene de una familia verdaderamente antigua.



   —Entonces, ¿por qué hace eso?

   —Así es él —dijo Jem—. Dicen que nunca se recuperó de su boda. Iba a casarse con una de las señoritas de los… los Spender, creo. Iban a celebrar una gran boda, pero no lo hicieron… Después del ensayo, la novia subió a su cuarto y se voló la cabeza. Con una escopeta. Apretó el gatillo con los dedos del pie.

   —¿Y llegaron a saber por qué?

   —No —dijo Jem—, nadie llegó a saber el motivo salvo el señor Dolphus. Dicen que fue porque ella descubrió que tenía una mujer de color, y él pensaba que podría seguir con ella y también casarse. Desde entonces ha estado medio borracho. Sin embargo, es muy bueno con esos niños…

   —Jem —le pregunté—, ¿qué es un niño mestizo?

   —Mitad blanco y mitad de color. Tú los has visto, Scout. Ya conoces a ese de pelo rojizo y rizado que reparte para la droguería. Es mitad blanco. Son realmente tristes.

   —¿Tristes? ¿Y eso?

   —No pertenecen a ninguna parte. La gente de color no los quiere porque son medio blancos; la gente blanca no los quiere porque son de color, de modo que están entre medias y no pertenecen a ninguna parte.



   Dicen que el señor Dolphus envió a dos al norte, porque allí no les importa. Un niño pequeño, cogido de la mano de una mujer negra, caminaba hacia nosotros. A mí me parecía totalmente negro: era de un intenso color chocolate, tenía la nariz ancha y hermosos dientes. A veces daba saltos alegremente, y la mujer negra tiraba de su mano para que se estuviera quieto.

   Jem esperó hasta que hubieron pasado.

   —Ese es uno de esos pequeños —dijo.

   —¿Cómo puedes saberlo? —preguntó Dill—. A mí me parece negro.

   —A veces no se puede saber, no a menos que sepas quiénes son. Pero él es mitad Raymond, seguro.

   —Pero ¿cómo puedes saberlo? —insistí.

   —Ya te lo he dicho, Scout, tienes que saber quiénes son.

   —¿Y cómo sabes que nosotros no somos negros?

   —El tío Jack Finch dice que en realidad no lo sabemos. Dice que hasta donde ha podido rastrear a los Finch, no lo somos, pero, que por lo que él sabe, bien podríamos provenir directamente de Etiopía en tiempos del Antiguo Testamento.

   —Bueno, si provenimos del Antiguo Testamento, ha pasado ya mucho tiempo y no importa.

   —Eso pensé yo —dijo Jem—, pero por aquí, cuando tienes una gota de sangre negra, eso te hace completamente negro. Eh, mirad…

HARPER LEE - "Matar a un ruiseñor" - (1960)


Imágenes: CreativeSoul Photography

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