Y ahora paseo por aquí por el pueblo y ni m’atrevo a preguntar «¿viste a Mariuca?» o «¿viste a la cría?», por miedo a que me digan «qué va». Paseo por aquí por el pueblo con la que está cayendo pero to dios está paseando. Caminamos por la plaza del ayuntamiento, cuando llueve. Caminamos pa comprar fruta, hacia la bodeguca, caminamos incluso por la playuca de la ría con los perros, que ai queda siempre arena pa caminar sea cual sea la marea. Caminamos cuando llueve porque cuándo caminaríamos si no. He oído decir, lo dicen los que vienen de la meseta, que aquí la gente es dura y es fría pero sobre to que es dura, como las rocas, como las rocas que aguantan el romper de las olas y que por eso se vuelven cortantes. Cagondios, que si ellos están de buen humor na más es porque están de vacaciones. Habría que verlos en sus casas. Además, yo creo que no tiene na que ver con el mar, sino con la lluvia. Míranos, tos por las calles, tos caminando, tos en sus praos aunque esté lloviendo, sin paraguas, sin katiuskas. Porque somos más duras las personas en el norte que la hostia, dicen, y eso no s’hace a base de tormentas ni chaparrones. Eso es esta lluvia, que llueve de lao y llueve p’arriba y esta puta lluvia, pocuco a pocuco, que se va metiendo hasta los huesos pa encharcarlos, que te empoza hasta las tripas y entonces luego caminas y ya ni te enteras. Ni te enteras que está lloviendo hasta que para. Y como si eso iría a pasar algún día.
Eso sí.
Las gentes del norte igual no s’enteran que van empapadas, pero las caladuras en los otros sí que las ven, sí. Y no dejan de señalarlas. Si es que tócate los huevos.
No es que seamos duras, las personas d’estos pueblucos, es más bien que nos llovió demasiao y siquiera nos dimos cuenta. Que dicen que en otros sitios las gentes s’enteran de la lluvia mucho antes de que llueva. Que lo sienten en la rodilla o en el codo.
Cagondios.
Pos aquí al Viejo le está doliendo to el puto día el codo y la rodilla y la madre que lo parió, y no s’entera de la lluvia ni cuando le cae com’un juramento en la cabeza.
LUIS MARIO - "Calabobos" - (2025)























