—Pero ¿por qué libros? —planteó Lily al cabo de un rato—. ¿Por qué son los libros, estos libros en concreto, los que son capaces de canalizar o de contener esa fuerza, la magia?
—Es una buena pregunta —reconoció Wagner—. Una pregunta para la que no tengo respuesta. —El alemán se metió un trozo de cordero en la boca y masticó—. Este cordero está muy bueno, Drummond. Buenísimo.
Fox agachó la cabeza para agradecer el cumplido.
—Los libros son un objeto específicamente humano, ¿no? —dijo Yasmin—. No puede decirse que se encuentren en el mundo natural. Los perros y los gatos no escriben libros.
—Yo leería un libro escrito por un perro —comentó Lily, y Wagner sonrió de oreja a oreja.
—Pero, a lo que me refiero —continuó Yasmin— es a que esta magia, esta fuerza que todavía no entendemos… Alguien debe de haberla metido en los libros de algún modo. O, en el caso de que se trate de fragmentos de otro universo, como sugiere Wagner, ¿cómo se resquebrajaron los límites y por qué terminaron esos fragmentos dentro de los libros?
—Siempre he creído que fue una persona —admitió Drummond—. Puede que alguien de hace siglos, alguien con la capacidad de crear estos libros mágicos. Esa persona canalizó algo o encontró alguna cosa y luego, con el paso de los siglos, los libros viajaron y se dispersaron por todo el mundo.
—¿Crees que una sola persona hizo todo esto? —preguntó Wagner con el ceño fruncido—. ¿Que una sola persona los creó todos?
—Alguien que amara los libros —contestó Drummond, consciente, aunque no avergonzado, de que se trataba de una idea estúpida y romántica.
Lily empezó a asentir.
—Sí —dijo—. Solo un amante de los libros podría crear estos ejemplares tan especiales. Son demasiado bonitos para ser una casualidad.
—Estoy de acuerdo —dijo Yasmin—. No es casualidad que la magia resida en ellos. No sé si fue alguien quien los creó, ni si esa persona amaba los libros, pero la magia está contenida ahí por alguna razón.
—Ja —convino Wagner—. Todos comparten un montón de características similares, como si formaran parte de un solo conjunto. Da la sensación de que todos se crearon siguiendo el mismo proceso. Quizá los fabricara la misma mano humana.
—¿Y una mano no humana? —inquirió Lily.
Drummond sonrió.
—¿Un extraterrestre?
—¿Un dios? —propuso ella—. La historia está llena de dioses, igual que las historias humanas están llenas de magia. Quizá también hubiera dioses en algún momento. Tal vez estos libros sean reliquias o artefactos de algún ser sobrenatural.
GARETH BROWN - "El libro de las puertas" - (2024)





















