Soy una sociedad limitada.
Limitada por sí misma.
Limitada por mí mismo
y por el borde corrosivo del mundo.
Soy una sociedad incapacitada
para actuar en sociedad:
limitada para adular,
constreñida en el mentir,
avezada en el huir.
Huir de mí mismo
y de la sociedad
que me dictó sus normas:
hipócritas,
inhóspitas,
insólitas
y excluyentes.
Soy un límite impuesto por mí mismo
a la sociedad.
A la saciedad.
Anhelante,
insistentemente adelante.
Adelantándoos a todos
en el camino al revés,
a contramarcha.
Después de la quinta
viene la marcha atrás:
la que no supiste,
la que no pudiste aplicar.
Siempre fuiste un niño aplicado
pero rebelde,
calculador...
Aunque no calculaste bien los riesgos.
La sociedad los calculó por ti
y por eso te limitó.
Ahora vives en tu gueto personal:
limitado,
anónimo,
apócrifo
y malsoñado.
27-12-2025




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