Los amigos no me dejaron volver a casa durante muchos días pero tarde o temprano tenía que suceder y el piso entero era una gran pregunta, cada objeto me miraba espantadísimo de ausencia y cada rincón era un extrañamiento, nada de aquello tenía derecho a existir sin André, era necesario revelar a cada cojín que de ahí en adelante ya no existiría su abrazo, a las toallas, a las sábanas, era necesario explicárselo a nuestras bebidas guardadas, era necesario que yo me quedara paralizada al descubrir nuevos detalles de André, detalles que me asaltaban, André muerto de repente y revelándome una obsesión por acumular pasta de dientes, por guardar calcetines dentro de los zapatos, es menester que el apartamento muera con él, no se puede permitir que sobreviva porque todo adquiere un aire fantasmagórico, las paredes, las escuadras, yo, el vértigo de las ventanas las plantas deshojadas los tallos encrespados los tiestos agrietados deshaciéndose en avalanchas de tierra seca. La espalda de su camisa vestida sobre los hombros de la silla.
El apartamento y yo tuvimos que presentarnos de nuevo, esta soy yo, soy yo sin André, ya, yo tampoco me reconozco, no sé cómo será, y tú también estás distinto, ya no tienes música, los culantrillos no han resistido, tienen muchas manías, lo siento mucho, no se me dan bien, él nunca me explicó lo que necesitaban. Conversé con el apartamento, el sol del salón calentando la mitad de mi rostro, yo me llamo Ana, si haces el esfuerzo te acordarás de mí, querido hogar, yo solía reír mientras me duchaba, ¿te acuerdas? Me ponía más champú de la cuenta en la mano y apretaba el bote encima del excedente para que hiciera vacío y lo absorbiera, y a mí eso me parecía la bomba, siento mucho no estar sabiendo vivir en ti, pero mira, tú tampoco me estás ayudando, esa corriente que de pronto vuelca un vaso de encima del fregadero, el alboroto como metralla dentro de mi soledad, como si pudiera haber alguien en la cocina, no debes hacer esos simulacros, el ascensor vacío no puede pararse en esta planta como si fuera André llegando, tienes que dejar de abrir en mi mesilla de noche los libros que él subrayó, no puedes matar una por una las plantas que no saben vivir sin él, tenemos que aprender, ¿entiendes?
MARIANA SALOMAO CARRARA - "Si no fuera por las sílabas de los sábados" - (2022)















































