¿Cómo habían llegado a esa situación? Recordó que antes de que su trabajo empezara a separarlos, y antes de que naciera Álvaro, les encantaba sentarse delante de la tele con un par de bandejas llenas de manjares prohibidos por la dietética contemporánea: un par de Big Mac, litros de Coca-Cola, nuggets, patatas fritas, kétchup, tarrinas de helado… Normalmente se quedaban dormidos en el sofá, pegados el uno al otro, y se despertaban dos horas después para irse directos a la cama. Cuando Álvaro era pequeño hacían lo mismo mientras veían dibujos animados. Con el tiempo Lucía empezó a volver cada vez más tarde, se endureció —o más bien había sido su trabajo el que la había endurecido— y su relación con Samuel se volvió cada vez más tensa.
También recordó que Samuel y sus amigos hablaban de la policía con desprecio cuando eran estudiantes. Para ellos todos los polis eran idiotas, cómplices del Estado y fascistas en potencia. Por eso, cuando le anunció que iba a presentarse a las oposiciones de la Guardia Civil, Samuel no fue capaz de comprenderlo. Ni ella misma estaba segura de sus motivaciones. Los periódicos que leían, las canciones que escuchaban, las películas que veían, todo apuntaba en la misma dirección: la Guardia Civil era un nido de fascistas, la misma idea del orden era fascista, y la ley existía para mantener el statu quo y proteger a los burgueses. Era un razonamiento simplista, y por eso mismo resultaba tan seductor, al menos para la mayoría de sus compañeros. Sin embargo, a Lucía nunca le había gustado hacer leña del árbol caído. De pequeña siempre se ponía de parte del niño al que se la tenían jurada los demás, y lo defendía cuando lo acosaban en el patio, aun a riesgo de recibir algún que otro golpe.
En su familia era la mosca cojonera, la que disfrutaba desmontando las certezas de los demás y aguando la fiesta con su espíritu de contradicción. En la Facultad de Derecho había seguido en la misma línea, y cada vez que había una huelga o una manifestación se planteaba qué había detrás y acababa detectando las motivaciones secretas y las segundas intenciones, tanto las que se ocultaban bajo los seductores sermones de los políticos de izquierdas, que gozaban del favor de sus correligionarios, como las que subyacían en los discursos de la derecha sobre la responsabilidad individual y el espíritu de empresa, que contaban con el favor de su propia familia. En definitiva, había entrado en la Guardia Civil por espíritu de contradicción. ¿Era eso? ¿Así de sencillo? ¿Había elegido esa vía simplemente para demostrar a los otros que estaban equivocados? Había algo más, por supuesto, pero esa noche no tenía ganas de pensar en ello. Nadie, ni siquiera Samuel, conocía la verdadera historia, la del niño más inteligente, curioso y sensible hasta niveles enfermizos que había conocido nunca. Su hermano Rafael, destruido por la droga. Rafael… su Syd Barrett particular. Wish you were here…
BERNARD MINIER - "Lucía" - (2022)





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