Desapegos y otras ocupaciones.

martes, 9 de febrero de 2016

DINGO



Y Dingo sueña que corre
por paraísos de hierba;
sus gastadas almohadillas
entre juncos se resbalan
y en el fango deposita
su arañada y vieja panza.
Y bebe agua sin prisas,
relamiéndose las patas.

¡Pobre viejo perro,
gran compañero de andanzas!
Para ti, niño de cuatro patas,
más rápido el tiempo pasa.

Te eternizas en tus sueños
de galán de aquellos huertos.
Mil perritas te enamoran,
tú las sigues muy compuesto.

Noble, fiel, valiente, terco;
nos ofreciste hasta tu alma
cuando ya no daba
más de sí tu cuerpo.




22/08/2013.



miércoles, 24 de junio de 2015

CAÑONES Y ROSAS

Lectúrese como se quiera;
a mí me da igual,
lo importante es que duela.




Cañones y rosas resuenan
en la vía muerta
de las negociaciones inciertas.

Apuesto a que tú apuestas.
¿Quién llegará más lejos?
¿El vivo o el muerto?

Y ahora...
¿a dónde vamos?
El músico del pañuelo
dice que tú eres su dulce niña.
Espero que no me riña.
Espero que no me esperes.
Espero que desesperes
entre esas cuatro paredes.

Preñada de dolor
tu triste habitación
se desploma,
se desmorona,
se descojona
y te toma
por sorpresa
presa
rea.
No veas...



No mires,
no te tires.
Deja que se estire
como plastilina
tu corazón
de goma dos,
de dinamita.

Dinamitado.
Dinamizado.
Sodomizado
por el pensamiento único.

Huye de los clichés,
busca un canapé
y tiéndete.

Allí es a donde pertenecemos.
Al reino de los peces,
de las sirenas
policiales (¿o no?).

Puede que esté equivocado.
Puede que ya esté pirado.
Hace tiempo.
Sí, lo estoy,
pero no me voy.

Sigo atosigándote,
aturrullándote,
anestesiándote,
apuntalándote
apuntándote.

¿Con el cañón o con la rosa?
Te apunto en mi lista.
Te tendré en cuenta.
Te seguiré la pista,
pero mientras...,
déjame que escriba
y nunca,
nunca más
me mientas.
19/04/2008.


Ilustraciones: Diego Fernández.



jueves, 26 de marzo de 2015

PERMÍTEME

PERMÍTEME – (31-07-10).





Permíteme besarte sin permiso.
Déjame que te acaricie sin premisas,
sin premuras.
Súbete al carro de mi sonrisa.
Atenaza mi cántico atónito.
Átono, desátono, desátomo.


Tomo lo que creo conveniente
de tus manos,
de tus senos,
de tu vientre.


Y dejo fluir la corriente.
Dejo que me dejes dejarte.
Dejo que me permitas permitirte.
Dejo que me incites
al propósito armado,
a rastras,
arrastrado,
arrostrado,
sin rostro,
sonrojado.


Sin ánimo de lucro,
sin vergüenza.
Sin derivas amansadas,
disipando los fracasos,
entonando mis sarcasmos.   


Déjame que te ablande,
cándido,
con mis caricias,
socavando los escombros
de los lienzos ya pasados.


Alternando los bocetos
y las fauces,
las bóvedas y los ademanes:
sin tiento.  


Resaca de yunques,
jornada de lumbres.
Estertores insomnes,
escorados y sin quejas,
ataviados de perezas. 


Déjame que te abrace
roturando armaduras fugaces,
saludando devociones,
colisiones
y extensiones. 


Capturando conjuras
y sobresaltos,
pisadas en la seda.
Al amparo de prófugas caricias
y sonoros sedimentos. 


Sed
alimento mío, por siempre.






Dedicado a S.

Imágenes: Arsenii Gerasymenko

PARTICIPIOS

PARTICIPIOS  (07/07/10).




He visto al sol derretirse de dolor y frío.
He leído cientos de veces los mismos libros.
He contaminado todos los pánicos.
He dormido en el filo de afilados cuchillos.
He muerto de todas las muertes posibles.
Conexiones indefinidas me ampararon.

La obsesión me corroe y me lastima
y me oprime
y me comprime
la esponja dolorida,
descolorida
del alma.

Y la aplasta
y la estruja
y supura
su dolor aborrecido,
inolvidable,
aborrecible,
pregnado de muerte
de seres queridos. 


Indecisos saltos en el tiempo
que me llevan hasta ellos
y sus recuerdos,
y sus vidas doloridas
y sus muertes desmerecidas,
con gotas de amor
y flores de risas
y espasmos de alegrías
enterradas para siempre,
convertidas en cenizas. 

Y la Parca me convence
sin súplicas ni advertencias:
“Terminarás con ellos,
como ellos,
por mucho que te resistas...”




Imágenes: Michal Luksiewicz 


SERÁ TU PIEL




SERÁ TU PIEL. - (26-07-10).




Será tu piel,
mi alimento intenso,
único.
Será tu piel
el anclaje de mis penas
y mis anhelos.


Será tu piel,
mi campo de juegos
y de exterminios
y pruebas
y vaticinios.


Será tu piel la que me prende
y me confunde,
obediente,
rezumante
y resumido.


Vigilia de madejas
y de tramas,
raptor de esencias,
oráculo alterado
sin conciencia.
Apenas sin intervalos,
sin treguas,
urdiendo temblores desnudos,
impulsos impacientes.
Saboreando amplios rumbos y pasajes
y cerrando paréntesis de arcilla. 



Será tu piel
osmótica lucidez
habitada de apresuramientos
y deleites y ceremonias.


Será tu piel
esponja arrasada,
apertura definida,
zaguán de mis intentos.


Será tu piel,
zozobra buscada,
aura aletargada,
burbuja en trance,
entrada irreprochable
a otra índole de tiempo.



Será tu piel...


Fotos: Alessandra Favetto.

domingo, 22 de marzo de 2015

EL TIEMPO ENTRA A MATAR

EL TIEMPO ENTRA A MATAR. - (16-02-2012).


El tiempo entra a matar
desde el primer momento.
El tiempo nos entra a matar
desde que abrimos los ojos,
desde el primer aliento.

Ejecuta la suerte suprema
sin miramientos,
sin desplantes,
sin destiempos.

A destajo,
entra a matar,
sin descanso,
con mucho tiento,
al natural,
volcándose en el fierro.

Fierro fiero,
materia incierta
que somos nosotros:
los animales que lo saben todo.

Muerte a tiempo,
muerte a destiempo.
Momento de la verdad,
verdad de ojos ciegos
que no distinguen:
que embisten,
a contrapelo.

Hasta la bola,
en todo lo alto
se nos clava el tiempo.
Aquí no existe el pinchazo en hueso.





Muerte cierta,
pinchazo cierto:
no hay indulto
por muy bien que lo hayamos hecho.

El tiempo está entrando a matar,
suerte suprema,
muerte obligada,
abreviada.

Nos está entrando a matar,
sin avisos,
ni pañuelos,
ni paseos,
ni estocadas,
ni descabellos.

Alguacilillo negro
de arena y de agua,
cortando todos los apéndices
de nuestras almas.







domingo, 20 de abril de 2014

COLECCIÓN.


Tengo una colección de objetos encontrados en libros de segunda mano.
Hace años, cuando la cosa empezó a ir mal y no me podía permitir pagar los precios de los libros nuevos, empecé a frecuentar sitios donde poder adquirir la ingente cantidad que devoro un mes tras otro y sin la cual mi vida sería anodina.

Así, desde billetes de avión, metro, tren o autobús, hasta tarjetas postales, marca páginas, facturas, trozos de papel con números de teléfono anotados. Incluso un sobre de correos cerrado, con su sello postal sin matar, su remitente y su destinatario; pero esa es otra historia...
Mas no es sólo de objetos esta colección.
También recopilo, escaneo, todo lo que encuentro apuntado en dichos libros: dedicatorias, ex libris, más números de teléfonos, nombres..., anotados con los más variados tipos de letras y medios escribidores: lápices, plumas, rotuladores o simples bolígrafos baratos.

Mi regla principal: nunca intentar interferir en las vidas de los posibles dueños de esos nombres y direcciones.
Bueno, una vez -sólo una vez-, me salté la regla y llamé a uno de esos números de nueve cifras, que venía acompañado del nombre y la inicial Olga M., en las páginas de cortesía de una novela de Vargas Llosa.

Hace ya bastante tiempo, anduve enamoriscado de una chica con ese nombre y esa inicial en su apellido; además, el prefijo del número se correspondía con el de la provincia donde se cruzaron nuestras existencias. Pero las batallas de la vida nos separaron antes de poder llegar a algún tipo de relación que mereciese ese calificativo.
Marqué el número con un cierto temblor de avidez y de prisa: para no echarme atrás, para permitirme a mí mismo romper la regla básica de mi humilde acto de coleccionismo.

Después de varios tonos, una voz de mujer, posiblemente mayor, al otro lado contestó con cansancio a mi pregunta:

-¿Olga?
-Sí, vivía aquí. Pero va a hacer un año que murió.

Además de cansancio, había una tristeza antigua en el fondo de su voz.
Colgué.
No quise preguntar más.
Tuve miedo, sentí alivio.
Noche tras noche, se repitieron obtusos sueños con la figura protagonista de Olga M. en dos versiones distintas: la auténtica, viva, alegre y despreocupada como yo la conocí y otra ficticia que se le parecía, pero con perversas variaciones y muerta en diferentes circunstancias, siempre de forma violenta...



(ANOTACIÓN A LÁPIZ ESCRITA EN LAS PÁGINAS FINALES DE UN LIBRO DE SEGUNDA MANO).