A veces creo que ya no existe el silencio, que hemos desatendido la capacidad para no oír y la capacidad para callar. Siento que vivimos en un ruido de constante pensamiento volátil e inútil, en consante distracción destructiva, en una soledad llena de gente y cosas que no nos interesan realmente.
Tengo la sensación de que en los tiempos que corren es un esfuerzo encontrar la calma, encontrar la nada, la paz. Nuestras mentes están intoxicadas de píxeles y canciones en bucle, cada dos días un nuevo estribillo trillado, una nueva tendencia y una nueva guerra sin piel. Las palabras escritas gritan, los audios gritan. Estamos sometidos a la falta de espacio que brota del exceso de presencia.Estamos demasiado, demasiado tiempo.
Hay un superpoder que siempre me ha parecido una condena, y es el de conocer en todo momento lo que todas las personas piensan. Vivimos en esa maldición. Cada día nos pronunciamos sobre mil asuntos, nos exponemos al juicio y enjuiciamos sin piedad, por inercia, sin darnos cuenta. Es la nueva normalidad.
Quiero más piel,
más mirada,
más silencio.
SARA BÚHO - "Donde descansan las flores" - (2024)



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