La gente aplaude cuando el avión toma tierra; lo hace con tal delicadeza que Lennox apenas se da cuenta del instante del aterrizaje, para el que se había preparado hacía horas, desde que sobrevivió al despegue y a las turbulencias. A pesar de esta sensación de anticlímax, Lennox estrecha con su mano vendada y lesionada la mano de Trudi.
La habitación que han reservado está en un hotel boutique del distrito art déco de Miami Beach. El histórico distrito art déco, según parece decir en todas partes. ¿Histórico? ¿El art déco? ¿Y qué tiene de histórico? Se mete en la ducha y, al darse cuenta de que necesita orinar urgentemente, mea mientras se ducha. Los espesos y dorados riachuelos de su pis serpentean y desaparecen por el desagüe El cuarto de baño se refleja en las paredes de enfrente. Se fija en su cuerpo desnudo, clonado y purgándose hasta el infinito.
De pronto y sin previo aviso, le embarga una profunda desesperación por salir de ahí. Tanto el cuarto de baño como el dormitorio le parecen demasiado pequeños. Se acerca chorreando al lavabo. Se seca con una toalla. Llena un vaso de agua y se toma los dos antidepresivos que dejó preparados. Seroxat. Los consume como si fueran caramelos. Al menos cien miligramos diarios por encima de la dosis máxima recomendada. Cuando los estás tomando no tienes tanta ansiedad. Si, siempre está allí al acecho; sigues notándola, pero no te molesta tanto. Pero no ha traído demasiadas pastillas; quiere dejar de tomarlas. Cree que el sol ayudará. La luz es buena para la depresión. Es una cura natural. Una buena dosis de sol invernal te vendrá mejor que todas las pastillas del mundo. Alguien lo había dicho. ¿Trudi? ¿Toal? No consigue acordarse. Pero tenían razón. Fue un alivio dejar atrás el frío y la oscuridad del Edimburgo invernal. Primero el horror del funeral. Luego unas navidades desastrosas, igual que el Año Nuevo. Lennox no tenía la cabeza en condiciones para soportar aquello. La multitud y su griterío: gente que cuando trataba de disfrutar no dejaba de parecer zafia y odiosa. Bajo la cordialidad superficial no había más que desesperación, un temor apenas velado de que el año entrante fuese igual de deprimente que el anterior. Lennox sale del cuarto de baño con la toalla alrededor de la cintura. Sigue con el vaso de agua en la mano. Lo deja encima de la mesa de cristal que hay junto al teléfono.
IRVINE WELSH - "Crimen" - (2008)




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