Desapegos y otras ocupaciones.

lunes, 5 de enero de 2026

HASTA QUE LLEGÓ LA PANDEMIA

 



Y bueno, Juli quería que, si le pasaba algo, yo viniera a verte. Le pasó, y acá estoy. Somos vecinas de puertas contiguas. Muy buenas vecinas. Nos conocimos el día en que se mudó al edificio, se equivocó de puerta y quiso meter las llaves en la mía. Me pegué un susto tremebundo. Casi le parto una silla en la cabeza. Después nos reímos. Yo al principio le tenía idea, porque por ese departamento habían pasado muchas chicas, vos me entendés, y duraban poco. No es que yo tuviera prejuicio alguno, para mí el trabajo que sea es tan honrado como cualquier otro. Y tampoco es que entraran muchos hombres al edificio, sino más bien que ellas salían. Pero cuando te encariñabas, se iban. Así que yo las prefería lejos. Hasta que llegó la pandemia y ahí la soledad nos pegó a las dos; un día me tocó el timbre para pedirme fósforos, otro día yo le golpeé la puerta para pedirle que me trajera algo de la farmacia. Así fuimos entrando en confianza. Y ya después nos veíamos con cualquier excusa; con barbijo, distancia, ventanas abiertas, porque ella tenía miedo de contagiarme. Juli un poco salía y un poco entraban también, te soy franca, porque los hombres con poder siempre encontraban excepciones al aislamiento.



   No te lo tengo que contar a vos, sos periodista, qué te voy a decir yo que no sepas de cómo se manejan algunos en este país. Fue un tiempo difícil el del covid, y nos sostuvimos entre las dos. Ella me asistía con las compras afuera de casa, yo la asistía con la comida adentro. Y la compañía. Nos hacíamos linda compañía, eso fue fundamental para subsistir. Juliana extrañaba mucho a su mamá, ¿sabés? Está en un geriátrico, una pena, porque tan vieja no es, debe ser más joven que yo, pero dada su condición tenía que estar cuidada las veinticuatro horas del día. Alzheimer o demencia senil precoz, nunca supe bien qué. Y Juli trabajaba mucho. En la pandemia casi no se pudieron ver, eso le dolió profundamente, la entristeció. Tenía un amigo que cada tanto le conseguía permisos de visita, algo medio trucho, y ella tampoco quería abusar. Bueno, no te quiero robar más tiempo, sé que sos una persona ocupada. Tengo algo para vos. Tu hermana me dijo que si le pasaba algo te buscara y te lo diera. Por eso estoy acá, cumpliendo con mi palabra.

CLAUDIA PIÑEIRO - "La muerte ajena" - (2025)


Imágenes: Rafael Gonzales Jr.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.