Desapegos y otras ocupaciones.

lunes, 11 de octubre de 2021

EL SENTIDO LÓGICO DE LAS PESADILLAS

 


   Julia llevó a Aurelio al funeral de su abuelo y allí él se dedicó a difundir sus planes de mudarse a vivir juntos. Llevaba días sintiéndose incómoda, no solo con la idea sino también con el sudor pegajoso de las manos de él, la manera en la que llamaba a un camarero chascando los dedos o cierta manía de golpear con el pulgar el filtro de los cigarrillos. Todo aquello, sin embargo, parecía irrisorio frente a la manifiesta estupidez del hombre que acababa de convertir un funeral en su fiesta de compromiso. No es que Julia se sintiera especialmente afectada con la muerte del abuelo; ni siquiera la madre era capaz de fingir el pesar reglamentario. Lo verdaderamente inquietante era descubrir que la noticia de su compromiso con Aurelio iba despertando sonrisas y felicitaciones entre las diferentes comitivas enlutadas que se agolpaban a la entrada de la iglesia. Llegó a pensar que la escena reunía todas las características de un sueño freudiano. La iglesia, la pareja, los invitados: la boda. Y, como uno de esos detalles inquietantes que parecen formar parte del sentido lógico de las pesadillas, el cadáver rodeado de flores, los vestidos negros de las señoras. Quería abofetearlo y escupirle y que su familia llorara por la muerte del abuelo como en un funeral corriente. En vez de eso, dejó que Aurelio la arrastrara, enganchada a su cintura, de familiar en familiar, repitiendo una y otra vez la misma historia: el pésame, las nuevas noticias, las felicitaciones. El pésame y las felicitaciones, las felicitaciones y el pésame. Había algo que no encajaba, era fúnebre, de mal fario, cualquier persona cabal lo hubiese entendido así. Cualquiera menos aquel profesor desaliñado al que le sudaban las manos, que se mostraba altivo con los camareros y tenía tics de fumador empedernido.

AIXA DE LA CRUZ - "De música ligera" - (2009)

Imágenes: Malika Favre

viernes, 8 de octubre de 2021

COMO LA BANDA SONORA DE UNA PELÍCULA FRANCESA

 


   Pero la mayor parte del tiempo Georges estuvo solo en su habitación, leyendo, rascándose, buscando música en el transistor de Donald. A veces miraba las palomas por la ventana; a veces lo miraban las palomas. Las palomas recorrían los tejados dando saltitos por los desniveles, los canalones, los tragaluces, moviendo la cabeza a cada paso con sacudidas secas, brutales, lanzándose a incomprensibles operaciones en formación abierta, por lo general indiferentes unas a otras, en una ociosidad antipática, que Georges nunca hubiera pensado criticar en otros animales. A veces dos de ellas se encontraban frente a frente como por casualidad, se interesaban una a otra, se frotaban largamente los picos de modo casi humano, luego copulaban muy brevemente para huir tan pronto concluían el acto, no siempre en la misma dirección, con un vuelo pesado, impreciso, como de bombarderos cargados en exceso. 


   Eran bastante feas, parecían falsas; entre sus filas había numerosas inválidas, cojas o tuertas, con alopecia y llagas purulentas. Cuando se lanzaban al aire, sus alas restallaban o crujían como el cartón; eran mecánicas, urbanas como las ratas, perfectamente simétricas a las ratas con relación a la superficie del suelo.

   Con la ventana abierta se oían pocas cosas: una conversación violenta sofocada tras un portazo, el nombre de un niño a quien llamaban o a quien reprendían, una alfombra que sacudían, cubos de la basura arrastrados, los arpegios de un trompetista fantasma, zumbido de radios periféricas a las horas de las comidas, las risas contenidas de las ratas del espacio. Todos esos ruidos se organizaban en el vientre reposado de la casa, se armonizaban como si estuvieran escritos, como la banda sonora de una vieja película francesa.

JEAN ECHENOZ - "Cherokee" - (1983)

Imágenes: Sammy Stein

martes, 5 de octubre de 2021

EL MUCHACHO IDEAL Y COMPLETO

   


Tanto el señor como la señora Feathers creían junto con los griegos en «la moderación en todas las cosas». La versión estadounidense de ese antiguo axioma era «un buen equilibrio». Los Feathers querían a su hijo alto, flaco, inteligente, miope e hiperléxico, pero se afanaban en pulirlo y completarlo, por su propio bien. Sabían, como todos los habitantes del Medio Oeste temerosos de Dios, que el muchacho ideal y completo nunca sobresalía demasiado. En la escuela le fue bien pero no como para que se le pudiera acusar de poseer una inteligencia fuera de lo normal. Cada tanto se metía en líos (para demostrar que tenía agallas), pero éstos nunca eran graves y solían terminar a puñetazos con un muchacho menos ideal y completo. Su brújula moral apuntaba a lo correcto, pero de vez en cuando oscilaba, porque a nadie le gustan los mojigatos. Era modesto, benévolo con los inferiores, que eran muchos, y bastante alto aunque no demasiado. Huelga decir que, en la zona de las llanuras de la que procedía Ian y en Estados Unidos en general, durante la mitad del siglo XX, el muchacho ideal y completo era caucásico (aunque en verano conseguía un bonito bronceado), no era un cristiano fanático, y, al menos en la literatura popular, tenía el pelo rubio rojizo y una visión perfecta. Si hubiera que asignarle una temperatura sería tibio. De hecho, sólo había una arena de extremos abierta a ese modelo de mediocridad que los mismos griegos habrían aprobado: los deportes.

SIRI HUSTVEDT - "Recuerdos del futuro" - (2019)

Imágenes: Michael Carson

sábado, 2 de octubre de 2021

QUE EL FUTURO LE ENVIASE POSTALES

   


No hablamos demasiado del día de la explosión. Tal vez él no quería recordar, y yo no estaba por la labor de saber. Hay muchos días así, en los que piensas que la ignorancia provee y te hace avanzar. Conocer los detalles me produciría un alivio que duraría unos minutos y que, cuando se agotase, se convertiría en desconsuelo, y este se prolongaría no minutos sino meses, años. Conversamos de nuestros propósitos para los próximos meses. Yo, por ejemplo, le conté algunos de los viajes que tenía previstos, y él me manifestó que en adelante iba a encarar sus estudios desde otra perspectiva, más enfocada a la enseñanza que a la creación, porque la explosión le había causado daños muy graves en la mano izquierda, en la que había perdido movilidad y destreza. «Estoy buscando ilusiones nuevas», dijo, esforzándose para que la frase pareciese una expectativa más que un desengaño.

   Menos aún que del día del accidente, y de lo que pasó antes y después, hablamos de la sorprendente operación policial que había acabado con algunos detenidos en París precisamente en esas fechas. La distancia emocional que intentaba imponerme para atravesar lo antes posible el desierto del duelo me empujaba a creer que los vínculos entre aquellas detenciones y la muerte de mi hermano y sus compañeros eran fruto de la casualidad, incluso de un malentendido. Yo no experimentaba sed de venganza, y Paul necesitaba que el futuro le enviase postales. Nuestro estado perfecto bien habría sido la ignorancia total, viviendo en la convicción de que el pasado no había pasado, o había pasado hacía tanto que solo era un color amarillo en las esquinas de las hojas del tiempo.

JUAN TALLÓN - "Rewind" - (2020)


Imágenes: Miles Johnston

miércoles, 29 de septiembre de 2021

SOY VERTICAL. PERO PREFERIRÍA SER HORIZONTAL


 

SOY VERTICAL


   Pero preferiría ser horizontal.

   No soy un árbol con las raíces en la tierra

   absorbiendo minerales y amor maternal

   para que cada marzo florezcan las hojas,

   ni soy la belleza del jardín

   de llamativos colores que atrae exclamaciones de admiración

   ignorando que pronto perderá sus pétalos.

   Comparado conmigo, un árbol es inmortal

   y una flor, aunque no tan alta, es más llamativa,

   y quiero la longevidad de uno y la valentía de la otra.


   Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas,

   los árboles y las flores han derramado sus olores frescos.

   Camino entre ellos, pero no se dan cuenta.

   A veces pienso que cuando estoy durmiendo

   me debo de parecer a ellos a la perfección—

   oscurecidos ya los pensamientos.

   Para mí es más natural estar tendida.

   Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad,

   y así seré útil cuando al fin me tienda:

   entonces los árboles podrán tocarme por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí.

SYLVIA PLATH - "Soy vertical. Pero preferiría ser horizontal" - ( 1960-1971)

Imágenes: Jesse Rieser

domingo, 26 de septiembre de 2021

EMISIONES

 


  El coronel Randy Malone proyectó una segunda emisión para el mes de marzo coincidiendo con la celebración de la Semana Santa. Como es sabido, el nacionalcatolicismo del régimen de Franco identificaba el poder del Estado con la religión católica. Esto se traducía, por ejemplo, en que durante la Semana Santa estuviera prohibida cualquier manifestación lúdica, festiva o intrascendente que mellara la solemnidad y el rigor de las procesiones o el recogimiento penitente del sentir cristiano. Los cines, los teatros, los restaurantes cerraban sus puertas y en las emisoras de radio no se ponía más que música sacra y espacios en los que los curas adoctrinaban en la fe.

   El coronel Randy Malone, con el fin de provocar una reacción airada del Régimen y evaluar así la penetración que la televisión tenía en la España de los cincuenta, dio orden de contratar a quince prostitutas mulatas de los arrabales de Nueva Orleans. Las metieron a todas en un avión sin decirles una palabra de adónde iban y les hicieron aterrizar como llovidas del cielo en la base de Campo de Criptana. Una vez lavadas y desinfectadas con zotal las llevaron derechitas al plató y las desnudaron por completo. Acto seguido soltaron a un escuadrón de marines con la orden de aliviarse a discreción. Lo que allí sucedió fue retransmitido en directo por las cámaras de televisión con todo lujo de detalles durante las dos horas y media que duró el acontecimiento hasta que las fuerzas de las furcias se agotaron y las de los soldados languidecieron y se les desmoronó el empuje y se les descolgó el valor.


   Ningún alto cargo del Movimiento, ningún burócrata del aparato del Estado, ningún militar laureado del ejército español hizo comentario alguno sobre la retransmisión habida. Parecía como si nadie en el país estuviese en posesión de un aparato televisor o que quienes los hubieran tenido, tal vez por atender al discurso de las procesiones y los rosarios, no hubieran hecho uso de los mismos durante los días de la Semana Santa.

   El coronel Malone no se desanimó y proyectó con cuidado una tercera emisión que sería, esta vez sí, la definitiva. Tras mucho evaluar el carácter crédulo de los españoles y meditar largamente sobre su especial gusto por todo lo relacionado con lo sobrenatural, diseñó un noticiario que impactaría directamente en el talón de Aquiles del enemigo y evidenciaría de una vez por todas el grado de penetración de la televisión, así como su capacidad propagandística y manipuladora en el seno de las sociedades en vías de desarrollo. Todos los aspectos fueron cuidados hasta el más mínimo detalle para la ocasión con el fin de que nada fallara o saliera torcido. Hasta el corte del traje del locutor fue minuciosamente diseñado para provocar en el telespectador una sensación de confianza y credibilidad. Cuando todo, el guion de la noticia inclusive, estuvo listo, se buscó de entre los más prestigiosos locutores de programas radiofónicos de Latinoamérica a aquel que pudiera presentar el informativo con más aplomo, más sangre fría y más capacidad de convicción. El elegido fue un tal Víctor José Gayambos, un venezolano que trabajaba en Radio Periquito presentando un programa concurso para amas de casa. Se contactó con él a través de la Agencia Central de Inteligencia y se le ofreció la posibilidad de participar en el proyecto a cambio de una suculenta cantidad de dólares. Se le exigía que una vez terminada la retransmisión televisiva para la que se le solicitaba su ayuda, debería cambiar de identidad, de nacionalidad, de profesión y de país de residencia para no dejar rastro alguno de su existencia anterior. Víctor José Gayambos aceptó el encargo y fue trasladado en un avión de mercancía de la USAF a la base de Campo de Criptana. Allí se le explicaron los detalles de su cometido. Tenía que retransmitir en directo la noticia de la llegada a la Tierra de platillos volantes procedentes de Marte y convencer a los telespectadores españoles de la conquista de la Tierra por los alienígenas. Un trabajo fascinante, muy en línea con lo que Orson Welles, de quien el coronel Malone era admirador, había hecho en la radio unos años atrás.


Durante el vuelo a España, Gayambos sufrió un accidente. Cuando salía del retrete el avión cogió una turbulencia y el locutor se fue a estampar contra la salida de emergencia con tan mala suerte que los labios se le partieron con el canto del manillón. No se abrió la puerta de milagro, pero casi hubiera sido lo mejor. Al bajar a tierra los tenía hinchados como vulva de mona y con un aspecto tumefacto más repugnante aún. Aunque le pusieron hielo en abundancia, poco o nada pudieron hacer para rebajarle la hinchazón, así que cuando llegó el momento de sentarse ante las cámaras el pobre Gayambos hizo de tripas corazón, sacó la munición de su experiencia profesional y echó los restos en la contienda para cumplir mejor que nadie su tarea. El problema de vocalización se le presentó nada más empezar a leer las primeras frases del guion que le habían entregado. Comprobó con estupor que por mucho que lo intentase y debido a la hinchazón labial no podía pronunciar más vocal que la e. Gayambos se esforzaba, angustiado por aparecer inteligible ante las cámaras, pero cuanto más lo pretendía más univocálica le salía la fonética.

   Señoras y señores. Ésta es una emisión especial destinada al conjunto de la humanidad para hacer partícipes a todos los hombres de bien de una noticia de alcance histórico. A la fecha de hoy, personal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hecho pública la existencia de vida inteligente en el planeta Marte. Los funcionarios adscritos a dicho centro han contactado con los marcianos a partir de un platillo volante que aterrizó ayer noche en la localidad vallisoletana de Pozal de Gallinas, a escasos kilómetros de Medina del Campo. El platillo volante descendió sobre un campo de alfalfa a altas horas de la madrugada y los vecinos, asustados, llamaron a la Guardia Civil. Al ver las grandiosas dimensiones de aquel objeto, la Guardia Civil puso en alerta al Ministerio del Aire, el cual mandó efectivos aerotransportados al lugar de los hechos, provistos de armamento adecuado para repeler un posible ataque extraterrestre. Del platillo volante descendieron tres mujercillas muy altas y delgadas con cabezas curvilíneas y escamosas como las de los besugos, sólo que de color carmín. Todas llevaban al descubierto sus rombos de Michaelis, unos rombos protuberantes y elipsoidales muy de admirar. Las marcianas, que hablaban en una lengua parecida al búlgaro, pidieron entrevistarse con el rey de la Tierra, a lo que se les repuso que nuestro planeta no contaba con una autoridad real única sino que el poder estaba dividido en países y en todo caso en bloques y que el que mandaba en España era Francisco Franco, Caudillo por la gracia de Dios.

   Así continuó Víctor José Gayambos relatando ante las cámaras la noticia del contacto humano con la civilización extraterrestre, pero usando únicamente como vocal la letra «e», lo cual venía a sonar del siguiente modo:

   Señeres y señeres. Éste es ene emesén especel destenede el qenjente de le hemeneded pere hecer pertécepes e tedes les hembres de ben de ene netece de elqence hestéreqe…

FERNANDO ROYUELA - "El rombo de Michaelis" - (2007)

Imágenes: Bjørg-Elise Tuppen

jueves, 23 de septiembre de 2021

LA PALABRA VÍCTIMA SIEMPRE ES FEMENINA

 


   Pensé —y aquí pensar quiere en realidad decir producir una imagen— en los cuerpos castrados de los tres hombres jóvenes que habían aparecido desnudos y sangrantes sobre el asfalto de la ciudad. Pensé —y aquí pensar quiere en realidad decir oír el eco— en la palabra castración y en todas las referencias trágicas del término. Pensé —y aquí pensar quiere en realidad decir ver— en lo larga, en lo interminable, en lo incesante que era la palabra des-mem-bra-mien-to. Pensé —y aquí pensar quiere decir enunciar en voz baja— en el término asesinatos seriales y me di cuenta de que era la primera vez que lo relacionaba con el cuerpo masculino. Y pensé —y aquí pensar quiere decir en realidad practicar la ironía— que era de suyo interesante que, al menos en español, la palabra víctima siempre fuese femenina.

CRISTINA RIVERA GARZA - "La muerte me da" - (2007)


Imágenes: Albert Watson